“Así que tengan
cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de
cada oportunidad en estos días malos. No
actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan.
[…] sean llenos del Espíritu Santo” Efesios 5:15-17 NTV
En este
pasaje, el Apóstol Pablo escribe a la iglesia de Éfeso, advirtiendo sobre las
cosas que suceden en la sociedad pero que llamativamente comienzan a instalarse
en el seno de la iglesia, minando la vida de los creyentes (o por lo
menos de algunos – generalizar nunca es bueno). Pablo nos
anima a vivir nuestra vida de una manera diferente, a marcar una diferencia
notable cumpliendo con el propósito de Cristo. El pasaje es muy claro y nos
aconseja sobre tres aspectos fundamentales en nuestro modo de vida:
1. Vivir como gente que PIENSA lo que hace. Casi que nos pide a gritos “¡sean pensantes!”.
Muchísimas veces hemos hecho cosas sin pensar…, y hacer las cosas de esa manera
es NO usar la inteligencia, NO ser sabios (asofoi). No podemos manejarnos con
arrebatos o con esa “frontalidad” que decimos tener para arreglar diferendos.
Pablo le cuenta a los Corintios lo siguiente: “Alguna vez fui niño. Y mi
modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los
de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he
dejado atrás” (1Cor.13:11 TLA). Hay que estar muy bien “plantado” para poder
decir “ya no soy el de antes, ahora cambié, soy otro, no soy el que
conocieron.” No solo cambia nuestro aspecto a medida que crecemos, también
debe cambiar nuestro pensamiento al crecer en Cristo. Era, hablaba,
pensaba, razonaba… tiempo pasado.
2. Vivir INTERPRETANDO los tiempos (kairon). Es tal vez uno de los desafíos más grandes. El creyente que no ha
“comido” de Dios, NO SABRÁ jamás lo que pasa a su alrededor, estará
incapacitado para interpretar los tiempos que vive. Muchos dicen que les cuesta
entender lo que la Biblia dice, que no logran interpretarla… Pero se leen el
diario y las revistas de tapa a tapa, no se pierden un solo noticioso
“absorviendo” literalmente un contenido “ya masticado”. No niego la realidad,
pero ¿cómo puede ser? No logro entenderlo. Me emocionan esos pocos hombres
de Isacar que se unieron a David en un “proyecto distinto” porque la situación
lo “ameritaba”.
[…] dirigentes de la tribu con sus
parientes; todos ellos eran hombres que entendían el desarrollo de la historia
y podían discernir respecto al mejor rumbo que Israel debía tomar. 1Cr.12:32 –
NBV
3. Vivir CONTROLADOS por el Espíritu
Santo. La idea o el plan de
Dios NO es transformarnos en robots que obedecen indicaciones sin
resistencia. Una iglesia no es un montón de “buenas voluntades” reunidas
domingo tras domingo, o un conjunto de creyentes que “obedecen” sin discernir.
El Espíritu Santo llegó a nuestra vida para guiarla, controlarla, advertirla…
no para ser un adorno interno o un elemento que usamos a requerimiento. Nada
puede movilizarnos a menos que nos llene, que nos pase, que nos pegue. Esta
pandemia llegó y nos pegó, nos movilizó. Aquí la idea de Pablo es “estén
siendo llenados a plenitud” (plerou).
En la misma línea de pensamiento del apóstol nos encontramos con el
pasaje de Romanos 13:11, “Tenemos que vivir así, sabiendo que el tiempo
vuela. ¡Despertemos! […]” (NBV). Pablo usa el mismo vocablo (kairon) para
hacer notar que el tiempo que se está viviendo es un tiempo especial, un tiempo
diferente “provisto” por Dios y no un tiempo físico (cronos).
“Ya es hora de despertar del sueño…” ¿Será que estamos dormidos entonces?
¡Tremendo desafío! Hay un sueño que viene por el cansancio natural de las
tareas de todos los días. Otro sueño viene por algún desorden provocado o por
haber estado en “vigilia” (una guardia, un cumpleaños, un casamiento, estudio).
Otro viene por alguna enfermedad contraída que nos tira en la cama. Pero hay un
sueño que viene por el ocio puntual o situacional, por no hacer nada
productivo, por sacar la silla a la calle y ver cómo se desarrolla la vida de
los demás. Como cuando tenemos un desperfecto en la ruta y todo lo que podemos
hacer es estacionar el auto en la banquina, lo único que veremos es cómo los
demás avanzan. Uno de los peligros que corremos en esta cuarentena es que nos
atrape el ocio: dormir, comer, no producir nada, que nos inmovilice el temor
aún aislados. Pero, de todos modos, es una decisión personal.
Termino “según mi opinión” proponiendo: NO CAIGAMOS EN EL OCIO.
Seamos una iglesia que esté atenta a la urgencia del momento y que tenga “algo
para decir”. Tenemos una cita, un compromiso, con esta realidad.
“La noche está muy
avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las
tinieblas y vistámonos con las armas de la luz. Andemos
decentemente, […], vestíos del Señor Jesucristo.” Romanos 13:12-14 - LBLA
¡Dios te bendiga y buena jornada!
Lic. Roberto R. Góngora
Pastor - Licenciado en Teología
No hay comentarios.:
Publicar un comentario