sábado, 28 de marzo de 2020

Como gente que piensa

Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. […] sean llenos del Espíritu SantoEfesios 5:15-17 NTV


En este pasaje, el Apóstol Pablo escribe a la iglesia de Éfeso, advirtiendo sobre las cosas que suceden en la sociedad pero que llamativamente comienzan a instalarse en el seno de la iglesia, minando la vida de los creyentes (o por lo menos de algunos – generalizar nunca es bueno). Pablo nos anima a vivir nuestra vida de una manera diferente, a marcar una diferencia notable cumpliendo con el propósito de Cristo. El pasaje es muy claro y nos aconseja sobre tres aspectos fundamentales en nuestro modo de vida:

1. Vivir como gente que PIENSA lo que hace. Casi que nos pide a gritos “¡sean pensantes!”. Muchísimas veces hemos hecho cosas sin pensar…, y hacer las cosas de esa manera es NO usar la inteligencia, NO ser sabios (asofoi). No podemos manejarnos con arrebatos o con esa “frontalidad” que decimos tener para arreglar diferendos. Pablo le cuenta a los Corintios lo siguiente: “Alguna vez fui niño. Y mi modo de hablar, mi modo de entender las cosas, y mi manera de pensar eran los de un niño. Pero ahora soy una persona adulta, y todo eso lo he dejado atrás” (1Cor.13:11 TLA). Hay que estar muy bien “plantado” para poder decir “ya no soy el de antes, ahora cambié, soy otro, no soy el que conocieron.” No solo cambia nuestro aspecto a medida que crecemos, también debe cambiar nuestro pensamiento al crecer en Cristo. Era, hablaba, pensaba, razonaba… tiempo pasado.

2. Vivir INTERPRETANDO los tiempos (kairon). Es tal vez uno de los desafíos más grandes. El creyente que no ha “comido” de Dios, NO SABRÁ jamás lo que pasa a su alrededor, estará incapacitado para interpretar los tiempos que vive. Muchos dicen que les cuesta entender lo que la Biblia dice, que no logran interpretarla… Pero se leen el diario y las revistas de tapa a tapa, no se pierden un solo noticioso “absorviendo” literalmente un contenido “ya masticado”. No niego la realidad, pero ¿cómo puede ser? No logro entenderlo. Me emocionan esos pocos hombres de Isacar que se unieron a David en un “proyecto distinto” porque la situación lo “ameritaba”.

[…] dirigentes de la tribu con sus parientes; todos ellos eran hombres que entendían el desarrollo de la historia y podían discernir respecto al mejor rumbo que Israel debía tomar. 1Cr.12:32 – NBV

3. Vivir CONTROLADOS por el Espíritu Santo. La idea o el plan de Dios NO es transformarnos en robots que obedecen indicaciones sin resistencia. Una iglesia no es un montón de “buenas voluntades” reunidas domingo tras domingo, o un conjunto de creyentes que “obedecen” sin discernir. El Espíritu Santo llegó a nuestra vida para guiarla, controlarla, advertirla… no para ser un adorno interno o un elemento que usamos a requerimiento. Nada puede movilizarnos a menos que nos llene, que nos pase, que nos pegue. Esta pandemia llegó y nos pegó, nos movilizó. Aquí la idea de Pablo es “estén siendo llenados a plenitud” (plerou).

En la misma línea de pensamiento del apóstol nos encontramos con el pasaje de Romanos 13:11, “Tenemos que vivir así, sabiendo que el tiempo vuela. ¡Despertemos! […]” (NBV). Pablo usa el mismo vocablo (kairon) para hacer notar que el tiempo que se está viviendo es un tiempo especial, un tiempo diferente “provisto” por Dios y no un tiempo físico (cronos).

“Ya es hora de despertar del sueño…” ¿Será que estamos dormidos entonces? ¡Tremendo desafío! Hay un sueño que viene por el cansancio natural de las tareas de todos los días. Otro sueño viene por algún desorden provocado o por haber estado en “vigilia” (una guardia, un cumpleaños, un casamiento, estudio). Otro viene por alguna enfermedad contraída que nos tira en la cama. Pero hay un sueño que viene por el ocio puntual o situacional, por no hacer nada productivo, por sacar la silla a la calle y ver cómo se desarrolla la vida de los demás. Como cuando tenemos un desperfecto en la ruta y todo lo que podemos hacer es estacionar el auto en la banquina, lo único que veremos es cómo los demás avanzan. Uno de los peligros que corremos en esta cuarentena es que nos atrape el ocio: dormir, comer, no producir nada, que nos inmovilice el temor aún aislados. Pero, de todos modos, es una decisión personal.

Termino “según mi opinión” proponiendo: NO CAIGAMOS EN EL OCIO. Seamos una iglesia que esté atenta a la urgencia del momento y que tenga “algo para decir”. Tenemos una cita, un compromiso, con esta realidad.

“La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz. Andemos decentemente, […], vestíos del Señor Jesucristo.” Romanos 13:12-14 - LBLA

¡Dios te bendiga y buena jornada!


Lic. Roberto R. Góngora
Pastor - Licenciado en Teología

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