domingo, 29 de marzo de 2020

Educación Cristiana: ¿Entrenando o Entreteniendo?


El objetivo de la ciencia es el saber; el de la técnica, el saber hacer; el de la educación, el saber vivir. Nosotros tenemos la obligación de ayudar a que la mayor parte de las personas que viven en la tierra, puedan realizar, si fuera posible, los tres ideales: saber, saber hacer y saber vivir. La educación tiene que tener como punto de partida al ser humano. También deben tenerse en cuenta los métodos y las técnicas que se emplearán para transmitir a la gente los valores de la verdad, el bien, la justicia y la belleza. De esta forma ya tenemos definidos los valores hacia los cuales la educación tiene que dirigirse para vivir en comunidades organizadas. Estos principios van unidos a una fe religiosa, partiendo del único creador de todas las cosas: Dios. Este es el ideal. La realidad nos dice que los jóvenes que tenemos que educar hoy, ven solamente grandes dogmas y dedos que los señalan.La gente busca en sus maestros siempre un ejemplo. Cuando esto no se da, se siente defraudada.



Guillermo Graves ha definido la Educación Cristiana como "la función de la iglesia, mediante la cual se guía a las personas hacia la madurez cristiana." Debemos aclarar que educación cristiana no es lo mismo que escuela dominical. Esta última es sólo una parte. En la educación cristiana se incluye el discipulado, la docencia desde el púlpito, la escuela dominical, los cursos de preparación para los distintos ministerios, club de niños, escuela bíblica de vacaciones, etc.

El mismo Graves afirma sobre la importancia de la educación cristiana, lo siguiente: "sin la Educación Cristiana, los miembros de la iglesia tienden a permanecer ignorantes de las creencias, doctrinas, niveles éticos de crecimiento y la Biblia misma. La iglesia que no cumple esa función se ve a sí misma limitada en su crecimiento y desarrollo."

¿Qué espera lograr la Iglesia cuando educa?


En otras palabras, cuáles son los objetivos persigue. El motivo de la educación cristiana no es la iglesia, sino las personas. Ellas son las destinatarias de la educación cristiana y por lo tanto los objetivos están referidos a ellas. Dicho de otra manera, que las personas lleguen a: 
  1. Tener conciencia del amor de Dios demostrado en Jesucristo.
  2. Responder en fe y amor al llamado de Dios.
  3. Descubrir el significado de la vida a la luz de la voluntad de Dios.
  4. Aplicar las enseñanzas de Jesús en su propia vida.
  5. Desarrollarse hacia la madurez cristiana.
  6. Integrarse plenamente a la comunidad de la iglesia.
  7. Cumplir con su función sacerdotal en el mundo.

Comunicar Valores - Mateo 5 al 7

No se trata simplemente de transmitir información, ni tampoco de llenar la cabeza de los alumnos con todo tipo de datos. Cuando se educa, se está preparando para el futuro operando cambios en sí mismo, en el presente. Cuando hablamos de educación cristiana, estamos pensando en la comunicación de los valores. Mel Tari, cuando explica el avivamiento en Indonesia en el año 1965, dice lo siguiente:[1]
Durante tantos años en nuestras iglesias hemos hecho de la Biblia algo tan espiritual que nos hemos olvidado que Dios quiere que la Palabra sea práctica en nuestra vida diaria. Debemos comprender que la Biblia es nuestra guía y es la Palabra de Dios. Cuando seguimos la Biblia de esta manera, podemos oír la Palabra de Dios. 

Entrenar para un Ministerio - Efesios 4:12

No se trata de entretener a los hermanos con una historia bíblica. La nueva perspectiva es: entrenar a los hermanos para realizar el ministerio.  Pero hoy estamos frente a otro diagnóstico. En la era de la informática, de los mejores materiales, de la educación cristiana y de las escuelas dominicales mejor organizadas nos encontramos con la paradoja de la Educación Cristiana. Teniendo todo esto en las manos, nuestro fruto no es otro sino, “[…] una generación de analfabetos en conocimiento bíblico.

Producir Maestros - Hebreos 5:12


Que tengan en claro su llamado; que introduzcan principios, a través de la educación cristiana; que tengan en cuenta la funcionalidad de la educación cristiana.

Educar para el Reino de Dios

Es importante tener muy en claro cuál es el núcleo fundamental de la educación cristiana. Daniel Schipani destaca que el énfasis central en la predicación y en el ministerio de Jesús fue precisamente el establecimiento del Reino de Dios. Lucas 11:20; Marcos 4:30; 10:44; Mateo 5:3, 10, 19 muestra una expresión que es constante en todo el ministerio de Jesús, el Reino de Dios.

Una educación cristiana que sea efectivamente creativa y transformadora debe orientarse según la imagen bíblica del Reino de Dios. Desde este enfoque, el objetivo de la educación cristiana es: "Preparar al hombre para que comprenda, viva, comparta y proclame el evangelio del Reino de Dios."

¿Quién se ocupa de la Educación Cristiana?


La iglesia de Jesucristo tiene, por necesidad, una función docente dada por el Señor mismo. la iglesia es responsable del ministerio de la enseñanza porque: 
  1. Sigue el modelo de Jesucristo. Se lo reconocía como "rabino" o maestro (Jn.3:2).
  2. Cumple el mandato de Jesucristo. Hacer discípulos (Mt.28:20).
  3. Reconoce el ejemplo de la primera iglesia. Los apóstoles no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo (Hch.5:42). 
"Cuando la iglesia cumple con su función de enseñanza, está capacitando a los suyos para: adorar, proclamar, enseñar, servir y compartir"

Sólo para Maestros


Habíamos dicho anteriormente que uno de los objetivos de la educación cristiana era la de "producir maestros." Teniendo en cuenta esta afirmación, haremos el intento de analizar cuál es la situación de los maestros en nuestros días.

La base bíblica es muy clara en cuanto a este ministerio. Pablo, en las cartas pastorales a Timoteo y a Tito, hace hincapié en la importancia de la enseñanza, tanto en el ministerio de estos dos pastores, como en el de la iglesia misma. Veamos... 
  • "Ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza." 1 Timoteo 4:13
  • "Si esto enseñas a los hermanos, serás un buen ministro de Jesucristo." 1 Timoteo 4:6
  • "Que los ancianos enseñen a las mujeres jóvenes a ..." Tito 2:4

Entre los dones que el Espíritu Santo da a la iglesia para que cumpla su ministerio figura el don de la enseñanza (Romanos 12; 1 Corintios 12; Efesios 4). Digo que no cualquiera puede enseñar. Tanto en Efesios 4:11 como en 1ª Corintios 12:28, queda muy en claro que los maestros son parte del ministerio de la iglesia constituido por Dios.

Por lo tanto, es importante recordar que:

TODA LA IGLESIA "EDUCA"
ALGUNOS
son elegidos para enseñar
TODOS
recibieron Gran Comisión
- Han recibido don de enseñanza
- Enseñan de manera práctica
- La iglesia les ha reconocido
- Enseñan de manera individual
- La iglesia les ha encomendado
- Sostienen el ministerio educativo
    
De todas maneras debemos tener en cuenta dos (2) problemas a los que hay que prestarles mucha atención:

1. El problema de hacer sin ser

Cuando la iglesia hace sin ser, tarde o temprano acontece el escándalo. Hay dos elementos que son preocupantes en el día de hoy: el activismo y el crecimiento numérico de la iglesia evangélica que no se traduce en una profundidad de vida y de discipulado. A esta altura debemos preguntarnos lo siguiente: ¿Estamos formando discípulos ó líderes? ¿Estamos discipulando ó adoctrinando personas?

Debemos mostrar calidad de vida y de discipulado. Si crecemos en número y no en calidad, seremos una mayoría cristiana sin conciencia ética, sin profundidad bíblica, sin compromiso con Jesús, y sin una diferencia clara entre su vida y la de sus vecinos.

2. El problema de hacer sin profundidad

Si continuamos haciendo sin profundidad, NO cambiaremos la historia. La Biblia nos ordena "hacer con profundidad." En 1ª Corintios 3:10-15 Pablo nos insta a ello. El fundamento es Jesús, pero lo importante no es verbalizar su nombre, sino describir su persona, su carácter, quién es él. No podemos dedicarnos al crecimiento numérico sin invertir tiempo de manera profunda en las personas. Si no invertimos en el discipulado, lograremos una legión de "salvos por fuego" que crecerán como yuyo.


La ambición de Pablo era presentar a todo hombre perfecto en Cristo. El hacer de la iglesia debe ser un hacer profundo (Colosenses 1:26-29). La prueba de que hoy hacemos mucho, pero sin eficiencia, eficacia, ni profundidad es clara. La iglesia frecuentemente es llevada por vientos de doctrinas. La iglesia tiene una puerta de atrás casi tan grande como la puerta de entrada. La iglesia tiene el potencial para llevar un mensaje transformador al mundo, pero aún no lo ha hecho.

LA ENSEÑANZA ES UNA DE LAS FUNCIONES ESENCIALES DE LA IGLESIA




Lic. Roberto R. Góngora
Pastor - Licenciado en Teología





[1] Mel Tari como le fue contado a Cliff Dudley, Como un viento recio (Caparra Terrace, Puerto Rico: Librería Betania, 1972), 73.

2 comentarios:

  1. Excelente planteo sobre la Educación Cristiana en la Iglesia. Extraño el espacio de reflexión que teníamos en nuestra congregación. Si bien los tiempos cambian, lo esencial debe permanecer; si es que queremos tener creyentes maduros y sólidos en la fe y activos en el servicio.

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    1. Gracias David por tu devolución, la aprecio mucho y coincido contigo. Y no sólo la madurez y solidez del creyente deben colaborar para el servicio en la iglesia sino "coherentemente" hacia afuera. La responsabilidad ineludible de la iglesia es entregarle a esta sociedad ciudadanos transparentes, útiles y con testimonio inquebrantable. Bendiciones!

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